El rendimiento óptimo también llamado estado de Flow o estado de fluidez o “la zona” es ese estado donde tu mente y cuerpo trabajan de manera sincronizada, permitiéndote desempeñarte de forma excepcional en cualquier tarea.
Es, en esencia, el momento en que estás completamente inmerso en lo que haces, con una claridad mental tal que nada parece distraerte.
A continuación, exploraremos las rutinas fundamentales para entrar en este estado:
1. Aplica el principio de ultradianos
Tu cuerpo y mente trabajan mejor en ciclos. Trabaja en bloques de 90 minutos enfocados, seguidos de pausas de 15 a 20 minutos. Durante las pausas, evita el uso de pantallas y opta por actividades que recarguen tu energía, como estiramientos o caminar al aire libre. Esto optimiza tu productividad y evita el agotamiento.
2. Usa triggers para inducir el estado de Flow
Los disparadores sensoriales son herramientas poderosas. Música instrumental, un aroma particular o incluso un lugar específico pueden ayudarte a entrar en estado de Flow. Encuentra lo que funciona para ti y conviértelo en parte de tu rutina diaria.
3. Aprovecha tus horas de máximo rendimiento
Cada persona tiene horas en las que rinde más, ya sea por la mañana o por la tarde. Identifica tus picos de energía y dedica esas horas a tareas importantes. Esto no solo eleva tu productividad, sino que también te acerca más rápido al rendimiento óptimo.
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4. Elimina las microdecisiones antes de empezar
Cada pequeña decisión consume energía mental. Elegir qué hacer primero, dónde sentarte, qué herramienta usar o incluso qué música poner hace que tu cerebro llegue cansado antes de empezar.
Prepara todo con anticipación. Deja listo el espacio de trabajo, define la primera tarea y elimina cualquier decisión innecesaria. Cuanta menos energía gastes arrancando, más fácil será entrar en estado de Flow.
5. Cierra todas las puertas de escape
Tu cerebro es un experto negociando consigo mismo.
“Voy a revisar WhatsApp un segundo.”
“Déjame mirar esta notificación.”
“Solo voy a responder este correo.”
Y, sin darte cuenta, el estado de concentración se fue por la ventana.
Antes de comenzar, elimina cualquier posible distracción. Silencia el teléfono, cierra pestañas innecesarias y bloquea aplicaciones si hace falta. Entrar en Flow es mucho más sencillo cuando no tienes veinte invitaciones esperando para distraerte.
6. Empieza con una pequeña victoria
No ataques la tarea más difícil en frío. Calienta el cerebro igual que un deportista calienta los músculos.
Comienza con una acción sencilla relacionada con el trabajo que vas a realizar. Puede ser revisar unas notas, corregir un par de errores o resolver una tarea rápida. Esa pequeña victoria genera impulso y hace que el cerebro entre en modo productividad casi sin darse cuenta.
7. Mide tu progreso en tiempo real
Hay algo que engancha al cerebro más que terminar una tarea: ver que estás avanzando.
Utiliza una lista, una barra de progreso o simplemente ve tachando objetivos cumplidos. Esa retroalimentación constante mantiene alta la motivación y hace mucho más fácil permanecer inmerso en la actividad.
P.D.: Tu máximo potencial ya está ahí. Solo necesita las condiciones adecuadas para salir a trabajar.
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