Cuento de caperucita roja ¿Qué pasó después?

A lo mejor no lo sepan, pero el lobo hoy por hoy anda enamorado, recorriendo el bosque en busca de su amor esperando a que se vuelva a perder como ya es costumbre.

Caperucita se ofrece siempre a ir a casa de su abuela y siempre termina perdida, pero que mujer tan cabeza hueca, toma el camino oscuro persiguiendo las flores, eso dice ella, y termina perdiéndose por horas.

Caperucita no es una niña ya hace poco anda en los veinte, de su inocencia ya no hay nada, a cambio solo hay picardía, pasión, amor, deseo y en su mente solo tiene a aquel lobo feroz que aguarda siempre en las penumbras, ansioso de que su amada aparezca y que torpemente se adentre en el bosque para desahogar sus ganas de ver sus bellos ojos y besar sus tiernos labios.

Solo el bosque es testigo de tanta pasión, solo el bosque comprende este amor que ni en los cuentos se relata. Son el uno para el otro y nadie lo sabe porque nadie lo aceptaría, pero nada de eso les importa ya, la vida les ha demostrado que fue su destino encontrarse en ese bosque. En ocasiones la vida complace a quienes están sedientos de amor.

El cazador ya sospecha de todo esto, ya está cansado de encontrarse a caperucita perdida por el bosque y llevarla a casa de su abuela, con la ropa rasgada y el pelo alborotado.

Ese lobo sí que es un suertudo, solo él es dueño del corazón de caperucita, solo él la entiende, solo él está dispuesto a darlo todo por ella, solo él la piensa a cada instante y la sueña todas las noches, solo aquel lobo feroz con garras afiladas, hocico y orejas grandes es merecedor de tan hermosa mujer.

Tal vez el cuento de caperucita roja no sea el de cenicienta, la bella y la bestia, la sirenita, aladdín o rapunzel pero esto no es un cuento de hadas esto sí que es real.

Hoy el lobo se asegura de cuidar a todo el bosque, hoy el lobo esta entregado totalmente a caperucita, demostrándole todo su amor y cuidándola como su mayor tesoro. Tal vez solo hacia falta un poco de cariño para convertir en un príncipe azul a aquel lobo.

Así como crecen flores en los pantanos, así mismo creció lo imposible entre este cuento de caperucita roja y el lobo feroz.

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Cuento de caperucita roja

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